PSI PRL — Psicólog@s Técnicos Superiores en PRL

Quiero apoyo psicológico para mis empleados

Un servicio de atención psicológica confidencial, con un profesional identificable y separación de roles por escrito.

Quieres ofrecer a tu equipo un apoyo psicológico real, no un teléfono que nadie usa. Que quien lo necesite pueda hablar con un psicólogo de forma sencilla, confidencial y con continuidad, y que se note en el bienestar de las personas.

El mercado está lleno de plataformas que reportan cifras altas de engagement —abrir una app, ver un vídeo, hacer un test—, que no es lo mismo que utilización clínica, es decir, tener sesión con un psicólogo. Y la baja utilización de muchos programas es, en el fondo, un problema de confianza: la persona no lo usa si no tiene la certeza de que lo que cuenta se queda donde tiene que quedarse.

Un buen servicio de atención al empleado se construye sobre confidencialidad verificable y sobre una persona concreta que atiende, no un centro de llamadas anónimo.

Qué está en juego

El servicio se presta como línea asistencial, por un Psicólogo General Sanitario en centro sanitario registrado, con historia clínica propia y una separación estricta frente a la empresa: ninguna información individual llega a la organización, ni siquiera si una persona ha usado el servicio (art. 22.4 LPRL, Ley 41/2002, art. 9 RGPD). Cualquier retorno a la empresa es agregado y anónimo, con un umbral mínimo de diez personas por segmento.

El anteproyecto de reforma de la Ley de Prevención de Riesgos Laborales, aprobado en Consejo de Ministros el 28 de abril de 2026 y pendiente de tramitación, incorpora los daños emocionales, cognitivos y conductuales al concepto legal de daño derivado del trabajo y exige vigilancia de la salud mental. Conviene ser claros en un punto: este servicio atiende a las personas, pero no sustituye la evaluación de riesgos psicosociales ni la acción sobre la organización.

Cómo se resuelve

Se pone en marcha un servicio confidencial financiado por la empresa, con triaje, un paquete cerrado de sesiones por incidencia (presenciales o por videoconsulta) y derivación cuando el caso lo requiere. Siempre atiende un psicólogo colegiado e identificable, en una consulta con registro sanitario.

En lugar de prometer una disponibilidad permanente que no se sostiene, se ofrece atención en 48 horas laborables con un protocolo de derivación inmediata a urgencias en caso de crisis. Y se entrega, como documento verificable, el marco de confidencialidad y separación de roles: quién es responsable de qué dato, qué se informa a la empresa, con qué umbral de grupo y qué no va a recibir nunca. La confidencialidad, aquí, es un entregable, no una promesa.

Catálogo de formación

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